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Neko Cafés, allí donde los japoneses acarician gatos

Japón está lleno de sitios curiosos pero sin duda, los más freaks, son los llamados Neko Cafés o cafés de gatos. Son locales donde puedes acariciar gatetes. Así de simple.

En Japón está prohibido tener un gato como mascota si vives en un apartamento o en un bloque residencial. Por eso, la tentación de acariciar al animal más querido de Internet (nos ha quedado claro tras ver en Netflix ‘A los gatos ni tocarlos’) es todavía mayor. Así que, para desahogarse, los nipones tienen a su disposición los Neko Cafés, también llamados cafés de gatos.

La estancia en un café de gatos en Japón suele pagarse por tiempo: por unos 1.000 yenes, que viene a ser algo más de 8 euros, tienes una hora para entrar y salir las veces que quieras con bebida incluida. Allí, el café es lo de menos, y lo que suele haber son máquinas de autoservicio. El resto del local, lo más habitual es que esté dispuesto como una ludoteca más que como una cafetería. En lugar de mesas y sillas los clientes están en el suelo, los gatos campan libremente alrededor y tienen un montón de muebles pensados para que trepen y jueguen, así como barra libre de pienso y agua.

Se han hecho muy populares

Aunque Japón ha sido el primer país que los ha popularizado, los cafés de gatos nacieron en Taiwan en 1998. El primero del país del sol naciente se abrió en Osaka en 2004 y, desde entonces, solo en Tokio ya hay 39. Un gran reclamo de estos locales es que acariciar gatos y escuchar su ronroneo puede reducir notablemente el estrés, de ahí que sea normal ver, además de a multitud de turistas curiosos, a oficinistas al salir de trabajar.

Los cafés de gatos no suelen estar a pie de calle, muchos de ellos están en plantas de edificios a las que hay que acceder en ascensor y, por supuesto, descalzarse a la entrada. La higiene es primordial en estos establecimientos, ya que son obligados a pasar controles de limpieza con mucha más frecuencia que una cafetería normal. Otra de las reglas más importantes es que, lo primordial, es el bienestar de los mininos. Está prohibido molestarles si el animal no quiere atenciones, o si está comiendo o durmiendo. Además, muchos cafés de gatos destinan parte de sus beneficios a asociaciones dedicadas a proteger a este animal.

Además de en Japón…

Tras la proliferación de cafés de gatos en Japón, la moda no ha tardado en saltar a Europa. El primer neko-café se abrió en 2012 en Viena, y un año después, se inauguraron los de París y Madrid. Sí, como lo lees. En el barrio de Lavapiés, en Madrid, puedes visitar La Gatoteca, un café de gatos al más puro estilo japonés con una curiosidad: está gestionado por la ONG ABRIGA, y los mininos que que viven allí, buscan un hogar. Así que, si estás pensando en adoptar un gatito, puedes visitarles, jugar con ellos y dejar que sea amor a primera vista.

María Alba