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¿Te apetece desayunar dentro de una película de Wes Anderson?

El Bar Luce, en Milán, ha sido diseñado por el director más simétrico del cine actual. Y sí, tiene todo lo que se espera de sus decorados.

Hasta septiembre no podremos ir al cine a ver ‘The French Dispatch‘, la última película de Wes Anderson. De esta de momento solo tenemos el cartel y un trailer, pero si estás impaciente por meterte en el mundo del director, puedes organizar una escapada a Milán. Allí podrás visitar Bar Luce, el café que ha diseñado. Air Europa ofrece tres vuelos diarios a la capital Lombarda desde Madrid.

Desde 2015, cerca de la estación de tren Milano Porta Romana, se encuentra el Bar Luce, dentro de la Fundación Prada, en el número 2 de la vía Largo Isarco. Su curiosa decoración se debe a un encargo de Miuccia Prada a Wes Anderson: la diseñadora quería un café que uniese el arte del director con la tradición decorativa milanesa. Dicho y hecho. Anderson se puso manos a la obra y creó el Bar Luce, un lugar donde conviven los tonos pastel y las líneas sencillas tan característicos de sus cintas con una recreación del techo de la famosa galería Vittorio Emanuele, icono de la ciudad.

“De niño quería ser arquitecto, y he podido cumplir mi sueño infantil”, dijo el director cuando Bar Luce abrió al público. Como es de esperar, su estética retro te atrapa nada más entrar. Los muebles de formica verde menta, el suelo de terrazo y el papel pintado hacen que entres de cabeza en una película que Wes Anderson aún no ha rodado. Su vitrina con dulces como recién salidos de Mendl’s, la pastelería de ‘El gran hotel Budapest‘ o su máquina de pinball de Steve Zissou, homenaje a ‘Life Aquatic’, llenan Instagram de fotos monas y hacen las delicias de los fans del director más simétrico.

Un lugar «para la vida real»

Bar Luce abre todos los días, y su carta está llena de cafés al estilo italiano, tés, cócteles y un montón de repostería y tartas cuidadas al detalle. Eso sí, muchas guías de viaje hacen hincapié en que es un gran lugar para tomar un Spritz, el aperitivo equivalente a nuestro castizo vermut.

Aunque el local es tan bonito que casi da pena usarlo, Anderson cuenta que diseñó esta cafetería pensando en que fuese “un lugar para la vida real”. “Lo he creado al contrario de como diseño los sets de rodaje de mis películas. Quiero que esto sea un lugar al que querer ir cinco días a la semana”, añadió.

Fotos: Attilio Maranzano para Fundación Prada.

María Alba